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5 señales de que has crecido en una familia tóxica

Aunque no lo creas, muchos de tus problemas actuales, miedos, incertidumbres, manías y traumas provienen de tu crianza. La etapa de la infancia es clave en todos, pues durante los primeros años de vida, se forma nuestra personalidad y la base de lo que seremos cuando nos convirtamos en adultos.

No poder controlar el enojo y estallar de rabia, tener ataques de ansiedad, ser una persona introvertido, ocultar tus emociones reales o tu baja autoestima. Todo ello lo aprendes desde pequeño y fueron tus padres los que han logrado trasmitirte todas esas cosas negativas, la mayoría de las veces de manera inconsciente y sin ver el daño que ocasiona.

El egoísmo, o la indiferencia hacia los sentimientos de sus hijos tiene un gran impacto negativo durante su infancia. Como resultado, los niños comienzan a tener una baja autoestima, criticarse a sí mismo, enfocarse solo en el lado malo de las cosas, sentirse impotentes e incluso tener problemas para relacionarse con los demás o miedo a mostrarse tal cual son.

Es por ello que aprendamos a ver cuáles fueron los aspectos negativos que tus padres te han traspasado durante tu infancia para que no comentas los mismos errores con tus hijos. A continuación, te ayudaremos a identificar algunos factores que indican que tus problemas vienen de un lugar que quizás no esperabas y que has crecido en una familia tóxica.

Ataques de ansiedad

Si bien es cierto que los ataques de ansiedad pueden deberse a una situación en específica que te genera mucho estrés, si sientes a menudo que no puedes controlarla, se debe a que has crecido en una familia tóxica. A menudo, los niños que han crecido en este tipo de hogares son diagnosticados con algún tipo de trastorno de ansiedad.

Esto puede deberse a que has crecido en un lugar que ha habido mucha inestabilidad familiar, maltrato físico, maltrato psicológico y falta de seguridad. En este caso, los niños que sufren de ansiedad constantemente tienen dificultades para concentrarse, son inquietos y a menudo se sienten irritables o tensos.

Te sientes indefenso

Los padres tóxicos se niegan a reconocer el progreso de sus hijos, que crecen y que incluso ya son adultos. No importa la edad que tenga un niño, sus padres siempre lo sobreprotegerán y lo trataran como a un bebé indefenso. Ellos quieren controlar todo lo que sucede con el menor y en caso de que este ponga alguna resistencia, se sentirán ofendidos y el niño culpable.

Aunque su intención sea buena, como padres debemos permitir que nuestros hijos tomen sus propias decisiones y se equivoquen. De lo contrario no aprenderán a defenderse ni a ser autosuficientes. Cuando se ve invadida la privacidad de una persona y esta no se siente independiente, terminará perjudicando su salud mental y hará que tenga miedo a enfrentarse al mundo y no poder encajar en la sociedad.

Te preocupas demasiado por los demás

Cuando un padre abusa de un hijo ejerciendo maltrato verbal y/o físico, dejan de lado sus emociones. Además, si el niño intenta expresar sus emociones, puede generar más maltrato por parte de sus progenitores. Como consecuencia, aprende que lo mejor siempre será dejar lo que siente de lado, acostumbrándose a ocultar su dolor, ira o resentimiento.

La represión de las emociones afecta seriamente a la autoidentificación de una persona. Les resulta imposible comprender quienes son, cómo se sienten y qué quieren para su vida. Por lo tanto, habrá muchos ámbitos de su vida que son importantes para ellos, tanto personal como profesional, en la que no logren desarrollarse.

Te juzgas a ti mismo

La autocritica es positiva siempre y cuando no la llevemos a un extremo. Juzgarse constantemente a uno mismo hace que desarrolles una baja autoestima. Si has tenido padres tóxicos, lo más probable es que te sientas indigno de obtener algo mejor o estúpido en muchas circunstancias.

Los niños con padres tóxicos se critican a si mismos y dudan de todo lo que pueden lograr, pues han aceptado inconscientemente que son peores que los demás. Sin lugar a dudas esto los hace sufrir y sentirse miserables consigo mismos, pero no pueden hacer nada para cambiarlo porque no tienen el apoyo mental necesario de sus padres.

No confías en los demás

Cuando una persona crece en un ambiente tenso, rodeado de manipulaciones y demás manipulaciones, queda una huella marcada para siempre. Es posible que algunos padres no hayan podido brindarles a sus padres el apoyo necesario, por lo que creen aprendido a estar siempre con la guardia en alto.

Mientras más tiempo dure esto, más difícil será de deshacerse de la sensación constante de tener que estar pendiente de todo lo que sucede a tu alrededor. Finalmente, se desarrolla una gran dificultad para confiar en las demás personas y abrirse a ellas por miedo a volver a sufrir manipulación.

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