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Académica asegura que el “lenguaje inclusivo es inútil” y estalla una gran polémica

lenguaje inclusivo

Para Jacques Lacan, psiquiatra y psicoanalista francés, “la palabra mata la cosa”. Con ello hace referencia a que al nombrar algo la estamos llenando de conceptos que dependen en gran medida del contexto. Por ejemplo, una silla no es simplemente eso y, dependiendo de cómo hayamos crecido o donde vivamos, puede ser un sitio de descanso, de trabajo o hasta un castigo.

De esta manera, al nombrar personas como “él o ella” también se está conceptualizando a una persona dentro de un marco de creencias y presuposiciones. Por mucho que haya avanzado la tecnología y la sociedad en la que vivimos, aún no logramos comprender del todo “quienes somos” o “como llegamos a ser lo que somos”.

Respecto a esto hay múltiples acercamientos al tema del lenguaje inclusivo y sus implicaciones. En el medio de todo este debate, hay dos posiciones fuertemente marcadas, unas a favor y otras en contra. Por un lado, aquellos que lo defienden, remarcan la importancia de visibilizar a las personas que están catalogadas en el binarismo de hombre-mujer.

Mientras tanto, aquellos que están en contra, aseguran que solo es una desvirtualización del lenguaje que hemos formado hace miles de años. No obstante, también hay otras posturas que desvalida a las dos y es así donde entra la opinión de la filóloga y lingüista Concepcion Company, miembro oficial de la Academia Mexicana de Lengua y del Colegio Nacional.

Ella ha estado durante cuatro largas décadas dedicada al estudio de los cambios lingüísticos del idioma español. Concepción, es afín al movimiento feminista. Sin embargo, lucha con lo que ella concibe que no debería tener el centro completo en el cambio del uso del lenguaje.

Para ella, el sistema provoca desigualdades dentro y fuera del movimiento. En una entrevista exclusiva para Letras Libres la mujer comentó lo siguiente: “Creo que la gramática no es sexista ni deja de serlo. No es un concepto que pueda ser aplicado a la gramática, pero sí al lenguaje y al discurso”, en referencia a la pregunta si consideraba si el
lenguaje era sexista o no.

“Puede serlo el suso que hagamos de la gramática o como sustituyamos el discurso. Eso sí, puede serlo, y, de hecho, muchas veces lo es. La gramática es totalmente aséptica, está ahí porque le funciona a la comunidad, pero el uso su puede ser sexista.”

Para poder entenderlo mejor, Concepción dio el siguiente ejemplo: “Por ejemplo, cuando a un hombre le dan un premio los periódicos mexicanos suelen decir: Juan Pérez fue reconocido con el premio Cervantes. En este caso Juan está a la cabeza de la oración, figura como el tópico, el principal. Pero si es una mujer con frecuencia aparece: el premio Cervantes le fue otorgado a Juana Pérez. Aquí quien aparece a la cabeza es el premio y la pobre Juana está a la cola. Eso sí es discriminatorio. También ocurre que si el premiado es un hombre se escribe un texto con su currículo y si es una mujer se ponen como mucho tres líneas.”

Luego de ello, la entrevistadora le preguntó si el hecho de mencionar cosas sobre la vida de una persona antes de decir su nombre era sexista. “Por ejemplo: la madre de tres hijos, trabajadora y emprendedora Juana Pérez.”

“Es como María Moliner, una gran lexicógrafa de quien todo el mundo dice que tenía cinco hijos y le zurcía los calcetines al marido. Eso sí es discriminatorio, por eso le digo que el discurso sí puede serlo, pero la gramática únicamente recoge repositorios históricos de siglos y milenios, y una comunidad funciona con ella.

Le hablo como gramática e historiadora de la lengua: es una tontería; así, tranquilamente. En primer lugar, no es equidad de género, sino de sexo, el género es de la gramática, y aunque pueda escandalizar, es una obviedad gramatical que el género masculino no significa masculino hombre, sino que es indiferente al sexo. El género gramatical que en la lengua española puede discriminar es el femenino. (…)  En fin, lo que tenemos que modificar es la sociedad.”

Para Concepción, el lenguaje no es sexista, sino que la manera en que nos expresamos si puede serlo. Es por ello, que considera que el lenguaje inclusivo es completamente inútil y que en realidad lo que deberíamos modificar es la forma en la que vivimos como sociedad.

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