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Alquila su casa con otras madres solteras: “Adquirimos una segunda familia”

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La vida de una madre soltera puede llegar a ser realmente complicada, sobre todo cuando no contamos con el apoyo del padre de nuestros hijos o familiares. Dividir el tiempo entre trabajar, educar a nuestros hijos y las tareas del hogar son una batalla titánica con la que deben luchar a diario.

Eso sin contar con todo lo que implica una ruptura amorosa, pues como madre soltera, eres el único pilar de tu hogar y no puedes detenerte por mucho tiempo para llorar tu pérdida. Tus hijos te necesitan ahora más fuerte que nunca, no puedes desmoronarte ni distraerte pensando en aquella relación que no funcionó.

Por suerte, nuestros hijos son los que nos brindan esa fortaleza que necesitamos para salir adelante. Tal es el caso de Holly, una madre soltera que pensó que su vida estaba acabada luego del divorcio.

La situación económica que estaba atravesando era bastante dura, y en más de una ocasión las deudas la sobrepasaban. Por un momento, pensó que no iba a poder sola cuidar de su pequeño, pues le costó muchísimo poder sobrellevar los gastos que implica tener un niño.

“Mantener un hogar sola es realmente difícil, durante mi primer año solamente en alquiler tuve que gastar más de 2.000 dólares, sin contar con los pagos de los servicios, educación de mi hijo, comida y recreación”.

Afortunadamente, luego de una batalla legal, logró conseguir una gran suma de dinero. Esta era su oportunidad para poder salir adelante de la situación en la que se encontraba. Sabía que debía invertirlo en algo que pudiera mantenerla a ella y a su hijo. Fue allí cuando se le ocurrió una fantástica idea que cambiaría su vida para siempre.

“Compre una casa antigua y con mucho cariño logre remodelarla y sentirme por fin en nuestro hogar, pero pensé en darle uso y aprovechar todo el espacio que tenía, así que me dispuse a alquilar algunas habitaciones a madres que estuviesen pasando por mi situación. Para mi gran sorpresa muchas madres solteras estaban luchando para salir adelante con sus hijos”.

Holly pensó que alquilar habitaciones a otras madres que estuvieran en su misma situación podría llegar a ser su salvación. No solo era una buena manera de conseguir algo de dinero extra, sino que podría compartir con otras mujeres sus experiencias de vida y ayudarse mutuamente.

“Esto cambio mi vida por completo, mi hijo y yo adquirimos una segunda familia. Todas compartimos los gastos y esto me sirvió a mí para ahorrar hasta ahora más de 30 mil dólares. Es algo que humanamente nunca lo fuese logrado si estuviese cubriendo sola los gastos de mi hijo”.

Una de las mujeres que alquila una habitación es profesora de educación física, por lo que motiva a los niños a que cuiden su salud a través de los juegos en lugar de llevar una vida sedentaria. Junto con las otras mujeres con las que comparte su vivienda llegaron a un acuerdo: hacer un fondo común para emergencias.

“Las cuatro como mamás decidimos destinar una parte de nuestros ingresos para un fondo en común para que sea utilizado en caso de emergencia, viven muchos niños en casa y siempre puede suceder algún accidente que requiera de una atención inmediata”.

Gracias a esta increíble idea, Holly paso de vivir sola bajo mucha presión de no poder llegar a fin de mes con sus gastos a vivir en una casa rodeada de increíbles mujeres. Todas se apoyan mutuamente, tanto económica como emocionalmente.

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