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Beneficios de acostarte con tu hijo hasta que se quede dormido

Casi todas las mamás y papás, comenzamos todos los días el ritual para llevar a sus hijos a dormir todas las noches. Generalmente, comenzamos con un baño, la cena, un cuento, apagar las luces y cobijarlos. En ocasiones, algunos padres suelen quedarse junto a sus pequeños hasta que se queden dormidos, para que puedan sentirse seguros y tranquilos.

Lo que muchos padres quieren es que sus hijos se vayan a dormir temprano porque aún quedan muchas cosas para hacer. Y es que las tareas del hogar parecen no tener nunca fin. Lavar los platos, terminar de trabajar, preparar las mochilas y los útiles escolares de tu pequeño, ver la televisión, con tu pareja, o por fin, irse a descansar.

Entre las 7 y las 9 de la noche tenemos un tiempo que podríamos tomarse como un tiempo extra con nuestros pequeños. A pesar del afán por querer tener todos los pendientes listos y procurar que nuestros hijos se vayan a dormir temprano, es uno de los instantes más íntimos que compartimos con ellos.

Durante ese momento, solo habrá risas y alegría, o bien, llanto y cansancio, todo dependerá de cómo estuvo el día, pero lo que nunca faltarán son los mimos, los besos y los “te amo” de mamá. Para ellos es un momento especial y siempre querrán aprovecharlo para contarnos una historia o algún acontecimiento de su día que les haya llamado la atención.

Aunque muchos padres crean que no es correcto, quedarse al lado de tus hijos hasta que se queden dormidos no es un mal hábito, sino todo lo contrario. De alguna manera, esto los ayudarán en el futuro a sentirse más seguros, sin vacíos y sin miedos, además de reforzar el vínculo y el apego seguro. Así que aprovecha de quedarte a su lado mientras puedas.

En este sentido, un estudio publicado en la revista “Pediatrics” revela que compartir la cama con tus hijos hasta que se duermen no afecta el comportamiento ni el desarrollo de los niños pequeños. No obstante, ten en cuenta que no estamos hablando de colecho, sino más bien, de quedarte a su lado hasta que logren dormirse.

No te alarmes ni te desesperes. Pronto llegará el día en el que puedas irte a dormir a tu cama tranquilo. Algún día, tus hijos se irán a dormir sin pedir nada hasta el día siguiente. Cada día que pasa, es una noche menos que ya no puedes volver a compartir con tus hijos.

Mucho antes de lo que imaginas, tus hijos habrán crecido, querrán ser más independientes, vivirás con puertas cerradas y ya no necesitarán más de tu compañía para quedarse dormidos. Llegará un momento en el que ya no querrán tu compañía, querrán tener su propio espacio y que dejes de ser una mamá o un papá muy empalagoso.

Según las investigaciones de los expertos, el simple hecho de acompañar a tus hijos a dormir no tiene un impacto negativo en su conducta ni en su desarrollo cognitivo. En cambio, lo que sí podría impactar son otros factores que acompañen el hábito, como las características del lugar en donde vivimos o si los padres duermen con sus pequeños toda la noche, entre otras cosas.

De hecho, de acuerdo al Estudio Longitudinal de Riesgo y Adaptación de Minnesota, establecer un apego seguro con nuestros hijos es sumamente positivo. Esto les ayudará a ser más independientes durante su infancia, adolescencia y en su vida adulta. También, favorecerá su regulación emocional, autoestima y aprenderán a afrontar mejor el estrés.

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