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Con 74 años, sus hijos la echaron de su propia casa: “Mis hijos usurparon mi casa”

usurparon mi casa

Convertirse en padres no es nada sencillo, pues junto con ello adquirimos una gran responsabilidad para toda la vida. No obstante, lo hacemos con la esperanza de poder formar un vínculo de amor, cariño y seguridad con nuestros hijos.

Si bien es cierto que no todas las familias son iguales y que pueden estar formadas por diferentes miembros, el sentimiento de pertenencia es igual de fuerte. A pesar de las dificultades y problemas cotidianos a los que podemos enfrentarnos, hay casos en donde las cosas simplemente no funciona.

Contrario a lo que nos gustaría, es muy frecuente ver o escuchar sobre testimonios de personas que han sido abandonadas por sus padres o hijos que abandonan a sus padres cuando estos ya son mayores. Es triste ver cómo muchos olvidan el esfuerzo que sus progenitores han hecho por ellos.

Esto fue lo que le sucedió a Josefa Cala Caro, una mujer de 74 años que fue abandonada por cuatro de sus cinco hijos. Su caso trascendió los medios por lo injusto de su situación.

Al parecer, esta señora había sido hospitalizada en contra de su voluntad por dos de sus hijos. Luego de un tiempo, regresó a su hogar, donde siempre había vivido, pero se encontró con una situación terrible.

Sus hijos habían cambiado las cerraduras de las puertas, dejando a Josefa Cala Caro literalmente en la calle. La mujer, compartió su historia a través de una petición en la página Change.org con la esperanza de que alguien leyera su caso y las autoridades correspondientes la ayudaran.

“Mi nombre es Josefa Cala Caro, tengo 74 años y no puedo entrar en mi casa porque mis propios hijos la han ocupado y han cambiado la cerradura. Aprovecharon que yo estaba ingresada en el hospital, usurparon mi casa y desde entonces no he podido volver a entrar.

Hace un año de aquello y aunque sé que parece increíble, sigo sin una solución.” Lamentablemente, los días pasaron y nadie le brindó una solución a esta mujer oriunda de Barcelona, España. En una entrevista con un medio local, confesó estar viviendo un calvario.

“Mi caso particular ya está en manos de la justicia, pero no puedo quedarme así, viendo cómo esto volverá a sucederle a otras personas sin que nadie haga nada.”

Casos como el de Josefa son mucho más comunes de lo que podríamos imaginarnos. Por desgracia, ninguno de ellos tiene la visibilidad que deberían tener. Probablemente sea por este motivo que muchos adultos o ancianos deben pasar por tantas injusticias, como malos cuidados o el abandono de sus hijos.

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