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Construyen una autopista sobre una humilde casa. La dueña se negó a vender su hogar y ahora es un sitio turístico

autopista

Si alguna vez has vivido cerca de una carretera transitada, sabrás mejor que nadie que el silencio y la tranquilidad no existe a ninguna hora del día, sino que todo el tiempo están pasando cosas. Nunca sabes que pasará en el día con tantos vehículos que pasan en frente de ti a diario.

Pero, ¿alguna vez has imaginado estar viviendo en el medio de dicha carretera? No al lado, sino rodeado literalmente por un camino. Esto es lo que le sucedió a una mujer oriunda de Guangzhou, China, cuando las autoridades establecieron una autopista alrededor de una humilde casa.

Durante varios años, la mujer se negó a vender su casa al gobierno, pues nunca llegaron a un acuerdo que beneficiara a ambas partes. Según ella, todas las ofertas que le mostraban por parte del gobierno eran inadecuadas. El proyecto avanzaba y tras mucho insistir, no tuvieron otra opción más que construir la autopista sin tocar el sitio.

La negativa de la mujer de debe a que ella buscaba que el gobierno la reubicara den un sitio cercano a donde estaba su casa, pero no llegaron a un acuerdo. Luego, Liang habría pedido a cambio cuatro departamentos, pero las autoridades solo le darían dos por lo que tampoco pudieron llegar a un acuerdo.

Muchos criticaron a la mujer por haber decidido quedarse allí e hicieron alusión de que era pobre y que debió aceptar la propuesta que le habían ofrecido. Pues esto, le garantizaría una mejor calidad de vida. Además, podría haber tenido otra vivienda para alquilar y así tener algo de dinero extra todos los meses.

Anteriormente, Liang vivía en la zona con otros 47 vecinos, pero todos vendieron sus hogares y fueron reubicados por el gobierno. Por su parte, el gobierno de la ciudad comunicó que los ingenieros estudiaron el caso y aseguraron que la mujer no corre peligro al quedarse en esta zona.

Esa parte de la autopista parece como si se tratara de una caricatura, pues la carretera se divide y se junta de nuevo tras pasar por el pequeño huevo donde vive la señora Liang. A pesar de que su hogar se convirtió en una pesadilla por el ruido de los vehículos, ella se negaba a vender su casa.

El gobierno no tuvo más alternativa que dejar en paz a la señora Liang. Ahora el sitio se ha cercado para evitar accidentes y se ha convertido en un atractivo turístico para los locales y visitantes. Muchas personas se acercan a esta parte de la autopista para tomarse fotografías junto a la vivienda que “divide la autopista”.

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