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5 cosas que puedes experimentar de la lactancia materna

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La lactancia, tan importante como imprevisible…

Este es un artículo que me hubiera gustado leer cuando fui mamá por primera vez, pero en ese momento internet no era de uso público y masivo como lo es ahora, así es que como tampoco leí mucho al respecto, solo obtuve información por parte de mi madre y poco más en la clínica.

 

De haber sabido más, todo hubiera sido más fácil. Por eso ¡no dejes de leer lo que viene! Como suele decirse, el conocimiento es poder.

 

#1 Sufrir al querer amamantar:

Es uno de los reproches más grandes que me he hecho a mí misma; al nacer mi hijo por cesárea y sufrir lo que hoy se conoce como violencia obstétrica, mi estado de salud estaba tan deteriorado que apenas pude amamantarlo un mes alternando con leche de fórmula.

 

Los dolores precedentes de la intervención (cesárea) junto con la dolorosa bajada de la leche que suele demorar más cuando no has tenido un parto natural, convirtieron ese periodo en un infierno. Los pechos me dolían increíblemente, parecían dos inmensos balones y hasta se me agrietaron la aureolas y sangraban, con lo cual dar el pecho, lejos de lo que me habían contado y había creído, resultaba una verdadera tortura.

 

Con esto no quiero decir que a ti también te pase lo mismo, pero debes saber lo que te podría pasar si tienes un parto por cesárea.

 

#2 Sentir culpa por no poder amamantar: 

No poder amamantar es algo que te hace sentir muy culpable porque sabemos lo importante que es alimentar a nuestro bebé con leche materna. Además, al ver lo fácil que parece esta situación en otras madres, te sientes peor aún.

 

#3 Quedar bañada en leche:

Y qué decir cuando acabas de cambiarte para salir a despejarte un poco con tu bebé y de pronto notas como comienzas a mojarte porque ¡tus pechos gotean leche de forma incesante!

 

En ocasiones, y sobre todo el primer tiempo, a muchas mamás no hay protector mamario que les alcance para absorber tanta leche. Es algo que con el transcurrir de los días todo se va regularizando, pero yo no lo sabía cuando fui madre por primera vez.

 

#4 Contraer mastitis: 

Cuando contraje mastitis fue el momento en que dejé de darle el pecho a mi bebé, por un lado a causa de los antibióticos, por otro porque sentí que ya era demasiado para mí, no podía más.

 

A causa de mi estado de salud, mi hijo se quedaba con hambre y debido a la anemia que tenía, la leche no lo llenaba.

 

#5 Compatibilizar trabajo y lactancia:

Esta es otra situación habitual que vivimos las mamás en el periodo de lactancia. Recuerdo que con mi segundo hijo -al que pude darle el pecho 8 meses- me extraía leche y dejaba biberones en la nevera preparados para que quien se encargara de su cuidado, pudiera dárselos y así no cortar la lactancia materna.

 

Sin duda, creo que contar con suficiente información y el apoyo de la gente que tenemos cerca así como de las enfermeras en el hospital o clínica, es muy importante para que sobre todo las nuevas mamás puedan cumplir con su deseo de amamantar a sus niños de la manera más fácil posible. Si se tiene el conocimiento de forma anticipada, los imprevistos, los miedos y la preocupación se reducen al mínimo. Cada mujer es única, pero hay cosas por las que todas podemos pasar.

 

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