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El embarazo y la tiroides

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La tiroides ve forzado su ritmo durante el período de gestación.

 

La espera de un hijo es un momento sumamente especial en la vida de una mujer. Pero, se producen muchos cambios a nivel físico y emocional, en un tiempo récord, y no siempre el cuerpo es capaz de asumirlos satisfactoriamente.

 

Por ejemplo, el embarazo supone para la tiroides un impacto importante al tener que aumentar su producción de tiroxina hasta en un 50 por ciento. La razón, es que estarás transmitiendo a tu bebé una parte de tus hormonas. No demasiadas, pero las suficientes para mantener un desarrollo normal si es que tu pequeño tuviera problemas con su tiroides.

 

El estímulo de la tiroides se debe a la influencia de dos factores específicos: 

1. La gonadotropina coriónica, que actúa como un estimulante para la tiroides, y su producción comienza inmediatamente después de la concepción. Los efectos en tu organismo se parecen mucho a la TSH.

 

Durante el primer trimestre, se puede registrar una ligera elevación de la T4, y un estancamiento de la TSH, que es normal, y no debe de confundirse con un hipertiroidismo.

 

2.  Los estrógenos. En el segundo y tercer trimestre también hay factores que modifican la función del tiroides. Las hormonas tiroideas circulan en sangre unidas a una proteína que se llama TBG, y en el embarazo las cifras se disparan, llegando incluso a doblar su cantidad entre las 16 y las 20 semanas. En estas circunstancias, las cifras de T4 y T3 se alteran, pudiendo dar la falsa impresión de una alteración funcional. Sin embargo, si la T4-Libre no se modifica, y sigue estando normal, no existe hipotiroidismo.

 

Además de lo anterior, debes saber que en el embarazo tu tiroides puede crecer un poco. Este crecimiento está registrado por ecografía y sólo se da en un 10 ó 15 por ciento de los casos. Este discreto aumento de tamaño, vuelve a su estado original tras el parto.

 

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