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El incesto, la causa del fin de una de las familias reales más poderosas de Europa

En el pasado, el incesto no era nada extraño en las Casas Reales, pues este lazo entre parientes biológicos era con la intención de mantener la pureza de la sangre. Es por ello que, las familias más poderosas de Europa lo hicieran por varios siglos.

De hecho, la mismísima Reina Isabel II de Inglaterra se casó con su primo cuando estaba en tercer grado, el príncipe Felipe. El caso de España, también llama la atención porque mientras los Habsburgo estuvieron en el poder practicaron el incesto con frecuencia al casar hombres y mujeres de la misma familia.

Durante los 184 años que los Habsburgo gobernaron España, se han registrado que 9 de los 11 matrimonios más importantes, entre 1516 y 1700, fueron incestuosos. La familia, de origen austriaco y alemán, comenzó oficialmente su gobierno en la península ibérica en 1516. Sin embargo, para ese entonces, ya controlaban varias regiones de Europa desde el siglo XIII.

Luego de que Felipe I asumiera el trono de Castilla en 1506 y engendrara a Carlos V, la corona ya tenía asegurada su heredero. Sin embargo, la Casa de Austria quería mantener la monarquía a toda costa, por lo que decidieron buscar solo cónyuges reales de su propia sangre.

La endogamia entre los Habsburgo se podía identificar de inmediato al ver que varios miembros de la familia tenían una mandíbula bastante similar. Además, con el paso del tiempo, se podía notar un gradual deterioro, en el que muchos infantes perdieron la vida de forma prematura. Incluso, Carlos II, el último heredero de la casa no pudo tener un hijo.

Cabe mencionar que la unión entre dos personas de la misma familia puede derivar en distintos tipos de enfermedades y deformidades en los hijos que tengan. Tal como sucedió con los Habsburgos, la mandíbula era un rasgo indicador de su endogamia.

En el caso de esta familia, la mandíbula inferior era mucho más grande que al superior, por lo que tenían una mordida profunda. Como consecuencia, tenían una dificultad para abrir y cerrar la boca o incluso para hablar. De hecho, se corría el rumor de que Carlos V no podía cerrar bien la boca.

Pero todo no fue culpa de los españoles, ya que la Reina Victoria de Reino Unido es “la abuela de Europoa”. Ella estaba casada con su primo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha desde 1840 y fruto de su relación tuvieron 9 hijos. Luego, 26 de sus 42 nietos se casaron con otros miembros de la realza de Europa, uniendo a estas entre sí.

Solo algunas personas pudieron esquivar compartir algún defecto por la unión entre familiares. Por ejemplo, Carlos II de España era conocido como “el hechizado” por tener muchos problemas de salud. Según los relatos de la historia, era de estatura baja, su salud era frágil y tenía problemas para hablar debido a su mandíbula, por lo que fue considerado discapacitado mental.

Todos estos problemas fueron causados por sus padres, Felipe IV y su sobrina, la hija de su propia hermana. Tantos fueron los problemas que causaron en la salud de sus hijos que terminó dejando a Carlos II sin la capacidad de tener hijos propios y fallecer a los 38 años.

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