Uncategorized

“Ella es mi foco y mi alegría”. Hombre logra rehabilitarse luego de 10 años siendo adicto gracias al apoyo de su hija

En la vida, no siempre las relaciones familiares resultan como queremos. Es que la vida tiene planeada sus propios giros y hay veces en el que existen conflictos que solo los más cercanos conocen, a pesar de que por fuera puedan verse como una familia feliz, unida y bien constituidas.

Esto lo sabe muy bien Jaime de Paula Oliveira, un hombre de 55 años que decidió separarse de su familia hace 10 años atrás. Por desgracia, no fue para mejor, al menos para él, quien comenzó a sumergirse en una profunda depresión no tratada que empeoró con su adicción a las drogas. Todo esto, terminó de destruir su ánimo y su vida por completo.

Jaime, pasó toda esta década viviendo en las calles de Curitiba, Brasil y durante este tiempo no tuvo ningún contacto con su familia. Solamente, pudo ponerse en contacto con su hija Juliane, de 25 años, con quien conversó irregularmente por 5 años. Sin embargo, el hombre no quería que ella lo viera en ese estado, por lo que prefirió mantenerse alejado.

“Vivía sucio y maloliente. No quería que mi hija me viera en esa situación ni traspasarle mi problema”, explicó Jaime en una entrevista con el medio de comunicación brasileño So Noticia Boa.

De la misma manera que vivió momentos terribles sumergido en la depresión y en las calles de Curitiba, también disfrutaba de la compañía de su hija, con quien se había reencontrado 10 años más tarde. Fue por ella que el hombre logró rehabilitarse, encontrar trabajo y salir de la calle.

“Ella es mi foco y mi alegría (…) Viene a mi casa, salimos a almorzar. Estoy en el paraíso.”

No obstante, al principio, la depresión fue tanta que se rehusaba a salir adelante. De hecho Juliane asegura que al principio casi se da por vencida, porque su padre parecía que quería seguir viviendo en las calles, sin dinero y con un severo problema de adicción.

 “Cuando la persona no quiere, no sirve de nada. Llevamos mucho tiempo tratando de que mejore, incluso estuvo hospitalizado (…) Él vio que con trabajo podía tener una casa, tener sus propias cosas.”

Jaime, tomó algunos cursos en una fundación que le sirvieron a la perfección para poder reinsertarse en la sociedad. Por su parte, su hija está feliz y orgullosa de todo lo que ha conseguido su padre, a quien describe como una persona tranquila y muy trabajadora.

Fue gracias a la ayuda de la fundación que asesoró a Jaime que Juliane pudo ponerse en contacto con su padre nuevamente y concretar el tan esperado reencuentro. “Nunca quise cambiar mi número de teléfono porque sabía que era la única forma en que mi papá podía encontrarme. Sabía que algún día me podría llamar.”

Ahora, ambos pueden disfrutar de la compañía del otro, visitarse, salir a almorzar y tratar de recuperar todo el tiempo que han perdido por culpa de la adicción a las drogas. Ahora que ha mejorado notablemente, Jaime asegura que fue su hija la que le dio las fuerzas necesarias para intentar salir adelante.

Comment here