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Joven con discapacidad disfruta del mar por primera vez: “Sabía que el mar calmaría la ansiedad de mi hijo”

mar

Aunque todavía nos queda mucho por aprender como sociedad no podemos negar que hay personas solidarias que tienen el don de alegrarnos el día con un simple gesto. Tal es el caso de estos dos hombres que se acercaron a Jonathan para ofrecerle una mano amiga y lograra hacer algo que nunca pensó que sería posible: sentir las olas del mar.

Para los padres que tienen a su cargo una persona con una discapacidad física o cognitiva, la responsabilidad de cuidarlos y protegerlos será algo para toda la vida. Desde que llegan a su vida, esta cambia drásticamente dado que saben que, con los años, la condición de su hijo será mucho más difícil de sobrellevar.

Además de requerir de cuidados especiales, tener un hijo con una discapacidad implica un gran reto en cuanto a su desarrollo e inclusión en los distintos espacios. Lamentablemente, todavía no se ha avanzado lo suficiente para poder ofrecer a todos las mimas oportunidades y abrir instalaciones para que todos podamos disfrutarlas.

Jonathan es un joven que tiene una discapacidad motriz y pensó que jamás iba a poder sentir las olas del mar. Su padre podía notar la angustia y la ansiedad que sentía su hijo ver cómo todos podían disfrutar de las olas y de un hermoso día de playa.

“Yo sabía que el mar iba a calmar su ansiedad. Veía como miraba las olas y de una vez entendí que debía intentarlo.”
El padre de Jonathan se dispuso a llevarlo hasta la orilla para que su hijo pudiera sentir el mar. Pero lo que él no esperaba era que otros dos hombres más se acercaran y lo ayudaran para que el joven pudiera vivir una experiencia única.

Este hermoso hecho sucedió en las playas de Brasil y la historia de Jonathan se hizo conocida gracias a que su padre compartió un video del emotivo momento. En muy poco tiempo millones de personas comenzaron a dejarles hermosos mensajes para este padre y para los dos hombres que lo ayudaron para que el joven pudiese disfrutar de una fantástica tarde de playa.

Esperamos que el caso de Jonathan sirva como ejemplo para que podamos crear un mundo entre todos en el que tanto las personas con discapacidad como las que no podamos sentirnos cómodos. Uno en el que todos podamos sentirnos incluidos y que seamos tomados en cuenta en cada espacio para que todos tengamos las mismas oportunidades de pasar un buen momento.

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