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Luego de 17 años, se encuentra con su hija que dio en adopción

17 años

Para todas las mujeres, descubrir que van a convertirse en madres, es sinónimo de muchos sentimientos encontrados. Independientemente si lo tenían planeado o no, el miedo a lo desconocido estará siempre presente, sobre todo si deben hacerlo solas.

En el caso de las mujeres que se convierten en madre a temprana edad, el pánico será un gran enemigo contra el que deberemos luchar para salir adelante. Este fue el motivo por el que Gina Crostts decidió dar a su hija en adopción, pues no contaban con los medios necesarios para ofrecerle una vida digna a su pequeña.

“cuando tomé la decisión de entregar a mi pequeña mariposa en adopción traté de buscar los mejores padres del mundo. Estudié y analicé muchas parejas hasta que por fin pude escoger una que, según mi opinión, sería la indicada para criar a mi hija.”

Luego de llevar a su pequeña en su vientre por nueve meses, solo pudo tenerla en sus brazos por cuatro días. Durante este tiempo, le repetía todo el tiempo “Se buena niña, recuerda lo mucho que mami te ama. No olvides mi voz mi pequeña mariposa.”

Después de algunos meses de entregar a su hija a su familia adoptiva, Gina Crostts conoció a Brandon, quien en muy poco tiempo se convertiría en el amor de su vida. Un año más tarde se casó y comenzó a formar su familia.

Fruto de esta relación, tuvo tres hijos con Brandon y no hubo un solo día en que ambos no le hablaran a sus hijos que tenían una hermana mayor llamada Kalyn. De hecho, todos los años, Gina celebraba el cumpleaños de su hija. “Cada año celebramos su cumpleaños, yo di en adopción a mi hija, pero jamás la olvidé”.

Conforme pasaban los años, la familia adoptiva de Kalyn le enviaba fotos a Gina y siempre supo como estaba su hija.

“Eso es algo que le agradeceré toda la vida a los padres adoptivos de mi pequeña mariposa. Nunca me hicieron a un lado, yo me sentí presente en todo momento en la vida de Kalyn.”

Lo que Gina nunca se imaginó es que el destino las iba volver a unir una vez más. Su hija de 13 años fue la que le señalo a su madre a una joven que creía que era su hermana, que estaba en un ensayo de baile.

Habían pasado 17 años desde la última vez que Gina había tenido a su hija en brazos. Cuando la vio sintió que el corazón se le aceleraba y tenía miedo de acercarse. Por suerte, su padre adoptivo nunca se lo negó.

“Estaba en el centro comercial con mi hija de 13 años y sentí una sensación extraña, como si mi cuerpo supiese que algo estaba por ocurrir. Estaba alerta, con el corazón acelerado. (..) Me acerqué rápidamente a ella, sabía que era mi hija, lo sentía y cuando vi a su padre junto a ella lo corroboré. Él me vio y con su mirada me dijo que podía acercarme.”

De inmediato Gina corrió a abrazar a su hija y ella le devolvió el abrazo con mucho amor. Luego del encuentro, ambas familias se unieron y decidieron pasar las fiestas navideñas juntos. Desde aquel momento, Kalyn pasa mucho tiempo con su madre biológica.

Actualmente, Gina y Kalyn comparten lindos momentos, se van de viaje y de compras juntas. Como lo haría cualquier madre con su hija, mantienen una relación única e inquebrantable.

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