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Mastitis, molestia y complicación durante la lactancia

mastitis

La mastitis se da sobre todo en los días posteriores al parto.

 

Cuando amamantas a tu bebé, existe la posibilidad de que se produzcan grietas en tus pechos, las que si no cuidas correctamente pueden complicarse. Es entonces cuando surge la mastitis, una infección provocada por las bacterias que penetran en la mama, generando además una obstrucción en los conductos.

 

Esta infección causa inflamación y dolor y supone uno de los principales motivos por el que las mamás dejan de dar el pecho a sus bebés.

 

El síntoma más evidente de la mastitis, además de los antes mencionado, es que puede aumentar el tamaño del pecho, el pezón quizá secrete pus, aumento de la sensibilidad en la zona, fiebre, malestar general, cefalea y náuseas.

 

Prevención y tratamiento

Como ya te mencionábamos, lo principal es un correcto cuidado cuando las grietas han aparecido para evitar la infección. Pero, como siempre será mejor prevenir que curar, puedes evitar esta molestia realizando un vaciado completo de ambos pechos, y vigilar el correcto agarre de tu bebé.

 

Si tu bebé no toma como para permitir el vaciado, una alternativa son los sacaleches para sacar el excedente. Y, sobre todo, cuida mucho la higiene de tus pechos.

 

Si pese a los cuidados la mastitis fue inevitable, redobla los cuidados e higiene en las mamas, y en caso de tener fiebre, acude a consulta para recibir tratamiento adecuado a tu caso. Continúa con la lactancia, a menos que el médico te indique lo contrario, aunque en la mayor parte de los casos si no se agrava la situación, puedes seguir sin problemas.

 

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