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Matrimonio lucha contra un cáncer terminal para no dejar huérfanos a sus hijos

cáncer terminal

Hay quienes aseguran por ahí que siempre “hay un roto para un descocido”, es decir, que siempre habrá alguien que sea la persona indicada para acompañarnos por el resto de nuestra vida. Cuando encontramos a esa persona, no queremos dejarla ir, sino que anhelamos pasar el resto de nuestros días a su lado, compartiendo momentos maravillosos.

Tal es el caso de Adam Greavely, un británico de 38 años y su esposa australiana Caitlin de 39. Ambos decidieron unir sus vidas para siempre y desde siempre fueron un ejemplo de amor y de apoyo incondicional. Según sus amigos y familiares ellos representan el verdadero significado de la frase “en la salud y en la enfermedad”.

Adam trabaja como diseñador gráfico y en el 2007 viajó a Australia por temas laborales. Desde el principio tenía planeado una visita por poco tiempo, pero el destino le tenía preparado algo mucho mejor. Dos años más tarde, a través de una plataforma de citas conoció a Caitlin, quien trabajaba como paisajista.

La conexión entre Adam y Caitlin fue inmediata y comenzaron a salir rápidamente. Ya para el 2014 ambos deciden formalizar su relación y unirse en matrimonio. Fruto de su relación, le dieron la bienvenida a su primera hija Thea.

En 2020, con el segundo embarazo de la mujer, le dieron la bienvenida a Fearn. Sin embargo, nadie esperaba lo que sucedería después, ya que tan solo 5 semanas más tarde de dar a luz a su segundo hijo, Caitlin comenzó a sentir dolores muy fuertes en su estómago. Al principio, la mujer pensó que se trataba simplemente de las secuelas post parto, por lo que no le dio importancia.

“No le presté atención, todo se lo atribuía al cansancio de todo el embarazo y la llegada de mi bebé a casa.”

La falta de interés en el asunto y los chequeos médicos correspondientes hizo que sus dolores estomacales se terminaran convirtiendo en un cáncer de intestino. Cuando se dio cuenta de lo que en realidad estaba sucediendo era demasiado tarde, pues ya estaba en la cuarta fase y había comenzado a expandirse hasta su hígado.

“Me sentía devastada, solo pensaba en que mis pequeños hijos se quedarían sin madre.”

Por si todo esto fuera poco para la familia, tres meses más tarde de que supieran que Caitlin estaba con un cáncer de intestino en fase cuatro, su esposo también estaba enfermo. Adam, recibe la terrible noticia de tenía cáncer en etapa 4, pero en este caso era de páncreas.

El hombre había ido al médico poque creyó que padecía de una úlcera en el estómago, provocada por el estrés de la enfermedad de su esposa. Lamentablemente, ninguno de los dos sabía cómo sentirse, ya que por un lado tenían la felicidad de su segundo hijo y por otro, ambos fueron diagnosticados con un cáncer terminal que les quitaba todas las esperanzas.

“No entendemos porque estamos pasando por esto, nuestros hijos no merecen terminar huérfanos.”

Toda la familia de la pareja y sus amigos pusieron manos a la obra. Todos los días se organizaban y se turnaban para ayudarlos a con los cuidados de sus pequeños bebés, la limpieza del hogar y las comidas. Incluso llegaron a crear un fondo para recaudar el dinero necesario para las dos operaciones necesarias y cumplir con el tratamiento.

“Todo nos tomó por sorpresa. Ambos tenían cáncer en su cuerpo desde hacía más de un año y medio y no fue hasta ahora que se han dado cuenta para comenzar a tratarlo. Todo es una terrible pesadilla.”

En el caso de Adam, comenzó inmediatamente con la quimioterapia y según relata el hombre “las primeras semanas fueron horribles, no tenía ánimos de nada, los olores de la comida me daban náuseas, simplemente no podía hablar o relacionarme con nadie”. Por su parte, Caitlin tuvo que someterse a una extirpación del tumor que tenía. Luego de que se recuperara de ello comenzaría con las quimioterapias por el cáncer en su hígado.

“Todo esfuerzo, dolor y sacrificio vale la pena mientras podamos ganar esta batalla contra el cáncer y vivir una vida plena con nuestros hijos, ellos están muy pequeños”.

La pareja se tuvo que enfrentar a la horrible situación de tener que atravesar por un agresivo cáncer, aunque más que su propia enfermedad, les preocupaba dejar a sus hijos huérfanos. Gracias al apoyo de su familia, quienes crearon una página web para juntar fondos, han lograron recaudar 50 mil dólares para los tratamientos que necesitaban ambos.

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