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Mitos sobre la lactancia

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Con frecuencia la decisión de abandonar la lactancia se debe a creencias urbanas.

 

Mamá, tías, amigas… todas nos dan consejos bienintencionados, y nuestra cabeza se llena de dudas. Sin embargo, en lo que respecta a la lactancia, debemos tener claro que se trata de uno de los procesos más importantes para la unión entre una mamá y su hijo.  Y es que convengamos en algo: los bebés a veces piden mamar no porque tengan hambre, sino que por el simple hecho de sentir a su mamita cerca.

 

Respecto a eso, tenemos una serie de mitos que es necesario derribar, para disfrutar de esta hermosa etapa como corresponde.

 

No produzco suficiente leche: Esta debe ser, sin duda, una de las afirmaciones más repetidas. Pero, mamá, no dejes la lactancia por creer que tu leche es insuficiente, porque eso es definitivamente falso. Tu sistema producirá la leche en función de las demandadas de tu bebé.  Es decir, entre más le pido producir, más leche me da.

 

Un nuevo embarazo pone fin a la lactancia materna: En ocasiones ocurre que la mamita vuelve a embarazarse mientras aún está dando pecho a su bebé. Que estés esperando otra guagüita, no significa que tengas que dejar de dar pecho. Es más, puedes mantener la lactancia todo el embarazo y, una vez que tu pequeño nazca, alimentar a tus hijos al mismo tiempo.

 

Los bebés obtienen toda la leche que necesitan durante los primeros 10 minutos, por lo que tenerlo más tiempo al pecho es innecesario: Mamá, esto es falso. No todos los pequeños son eficientes en la succión desde el primer instante, y necesitarán mucho más tiempo que ese para alimentarse. La lactancia no se rige por reloj, sino por demanda del bebé.

 

Las tomas son más frecuentes, mi bebé se queda con hambre: La frecuencia con que nuestro bebé quiera mamar no tiene relación con el hambre, sino que con otros múltiples factores como el calor, o un simple regaloneo con la mamá.

 

A los 6 meses se debe retirar la lactancia: Los 6 meses no es el límite para dejar de dar el pecho, sino el punto de partida para incorporar de a poco una alimentación complementaria.

 

Recuerda siempre que la cantidad de leche que produces dependerá netamente de cuanto tu bebé exija y succione, por lo que debes dejarlo al pecho cuanto quiera, y hasta que solito lo suelte. No tienen que ver en la producción factores como el estar estresada, las cosas con las que nos alimentemos, el tamaño de nuestros pechos o forma de los pezones.  Ten siempre presente este concepto: Lactancia a libre demanda.

 

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