Uncategorized

Mujer cancela su boda justo a tiempo: “Golpearme no era parte del trato”

Sin lugar a dudas el matrimonio es uno de los momentos más importantes de nuestras vidas, y debemos hacerlo a conciencia. Requiere de mucha madurez de ambas partes, pues a partir de que damos el sí frente al altar, estamos uniendo nuestros destinos para el resto de nuestras vidas.

Es por ello que debemos estar completamente seguros de que se trata de la persona indicada, ya que además de pasar el resto de nuestras vidas juntos es la persona con la que formaremos una familia. Tu esposo o esposa debe ser alguien que te entienda y te comprenda mejor que nadie.

Lamentablemente, cada vez vemos a más parejas divorciarse y en la mayoría de casos se debe a que se toman el matrimonio a la ligera. Si nos dejamos llevar por la pasión del momento y no lo tomamos en serio, lo más probable es que termine en un rotundo fracaso.

Quizás, la historia de Amenu Uburu te resulte muy familiar. Ella decidió casarse con el que pensaba que era el amor de su vida, pero solo a unos pocos días de la gran celebración, canceló la boda.

«Decidí no aguantar más abusos, yo soy ahora la prioridad, no iba a terminar casada con un hombre que prometía que me mataría en cualquier momento”.

La mujer oriunda de Nigeria estaba comprometida con David Okiki, quien estuvo ejerciendo violencia física y psicológica sobre ella durante más de un año. El hombre la había amenazado en varias oportunidades con matarla si ella no hacía lo que él le ordenaba.

“Él era mi compañero de secundaria, yo creía que conocía todos sus secretos y que realmente hacíamos un excelente equipo, lamentablemente toda mi vida comenzó a cambiar desde el momento que acepte casarme con él, ya que durante los preparativos de la boda en diciembre del 2020 él comenzó con sus agresiones, al principio eran solo pequeños insultos y luego todo fue subiendo de nivel hasta llegar al maltrato físico”.

A través de las redes sociales, Amenu Uburu contó su historia y explicó los motivos por el cuál ella decidió cancelar su boda cuando solo faltaban unos días para celebrarla. Sabemos perfectamente que la planeación de un casamiento no es nada sencillo y en ocasiones puede generar mucho estrés. Sin embargo, nada justifica la violencia.

Amenu asegura que fueron días muy difíciles de sobrellevar, pues al igual que ella, muchas otras mujeres no tienen la determinación ni la valentía para alejarse. Cuando eres víctima de violencia doméstica es muy difícil comprender que actitudes no son apropiadas.

“Ese año fue literalmente un infierno para mi, nadie sabía lo que pasaba en el interior de mi hogar, siempre viví de las apariencias así que delante de todos mis familiares y amigos pretendía que mi relación era perfecta, hubo varias noches que salía huyendo y me quedaba en hoteles para evitar que me siguiera golpeando. Luego el me juraba y prometía que no iba a volver a suceder y yo siempre le creí, yo esperaba que en realidad cambiara, pero eso nunca
pasó”.

Quizás desde fuera es bastante sencillo ver cuando una persona es agresiva y ejerce violencia sobre su pareja o sobre su familia. Lo cierto es que cuando te toca a ti pasar por ello es difícil ver. Esto es así porque una persona violenta jamás comienza dando un golpe, sino que lo hace lentamente.

“Este sábado debería haber sido la celebración de mi boda, se supone que hoy debía ser mi día soñado, pero no es así. Durante estos últimos meses pude entender y darme cuenta que no estaba en una relación sana y que aunque no estoy viviendo lo que esperaba sé que es lo mejor para mí porque mi futuro esposo me golpeaba y abusaba de mi por cualquier mínima provocación, cualquier mínimo mal entendido explotaba su ira y la volcaba en mí. Golpearme era su rutina diaria”.

Al principio, será la persona más tierna y encantadora de todas. Luego, serán celos y pensarás que en realidad te ama y lo hace porque quiere cuidarte. Con el paso del tiempo, comienzan las manipulaciones y te sientes culpable de tu accionar. Sientes que quizás fue tu culpa que tu pareja se haya enojado porque llevabas una falda demasiado corta.

En otras palabras, es como cuando ves que en una película de terror el protagonista baja lentamente por una escalera hacia un sótano oscuro. Tú piensas no sigas bajando, será peligroso, pero él no lo sabe y continúa haciéndolo, hasta que es demasiado tarde.

Comment here