Niños

Niño revoltoso es un niño feliz

revoltoso

Creo que la mayoría de las madres idealizan la maternidad, pues todas soñamos con ser mamás, tener hijos y que sea todo de color rosa.

Pero la realidad es que se reniega pues nunca te imaginaste como seria su comportamiento. De cualquier forma, no hay que preocuparse ni lamentarse y es que todo niño revoltoso es un niño feliz y quiero comentarte por qué.

 

Es triste que sean pocas las madres que digan que están felices de tener un niño con mucha energía, que están muy felices de verdad.

Pues el error más grande que cometemos es querer que un pequeño se comporte como un adulto y hay que tener en cuenta que el niño mediante eso que tanto molesta a los grandes es como conoce al mundo que lo rodea.

 

Los niños revoltosos son los que aprenden explorando

Es importante que todas las mamis sepan que un niño revoltoso es libre y feliz, pero además es el que se encuentra en pleno proceso de aprendizaje.

Esto mediante las exploraciones y aventuras infantiles, pues descubre objetos, texturas, reacciones y mucho más. Debido a ello es que es tan importante no castigarlo, reprimirlo porque te molesta algo que hemos hecho todos.

 

No es fácil, lo sé, pero las personas que decidimos emprender el camino de la maternidad o paternidad deberán optar por la empatía, pues es una de las mejores formas de enseñar y de guiar. Sin dudas el pequeño llorará, gritará y reirá, es su manera de comunicarse y de expresar lo que siente.

 

No tienes que angustiarte ni pensar que haces las cosas mal, lo estás haciendo bien a pesar de no tener un manual para ser mamá, pues todas pasamos por lo mismo de alguna forma u otra. Lo bueno de la infancia es que aprende divirtiéndose.

 

Niño revoltoso, niño pleno

Pues sí, los niños revoltosos son nenes plenos, felices. Ellos desean tocarlo, sentirlo todo. Esa es su mejor forma de aprender y experimentar, mediante ello se sentirá libre, capaz y realizado.

Cuando lo obligas a mantenerse en silencio y quiero como una estatua lo único que haces es forjar una personalidad retraída, introvertida, dubitativa. No se animarán a explorar, por temor o culpa.

 

El llanto tiene que atenderse, el deseo de jugar debe cumplirse, esto siempre con la atención, protección y supervisión de un adulto. Todo para evitar daños o peligros, de cualquiera manera los padres debemos fomentar la exploración y curiosidad infantil. Porque es esa libertad, ese placer lo que despierta el sacar el niño de adentro, es la interacción con el medio lo que torna muy felices a los niños.

 

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