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Nuestro primer día de lactancia

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No te asustes, ser madre primeriza supone enfrentarse a múltiples situaciones nuevas, muchas de ellas juntas, y en muy poco tiempo.

 

Desde que nuestro bebé nace, su carita dulce e inocente nos hace de inmediato sentirnos invadidas por un sentimiento de protección hacia ese pequeño tan indefenso. Casi nos cuesta creer en lo maravillosa que es la naturaleza, y que ese ser sea parte de nosotras. Es entonces cuando tememos enormemente fallar.

 

Uno de estos miedos se da en ese acto para nosotras tan desconocido, pero tan hermoso a la vez: la lactancia.

 

Las primeras succiones son extrañas… es una mezcla de extrañeza física ante la sensación de que el bebé esté chupando, ganas de protegerle, cariño, dudas…

 

Pero, debes saber que al comienzo no es leche lo que sale, sino un líquido llamado calostro. A nuestra vista es casi insignificante, por lo que nos desespera la sola idea de que no sea suficiente para alimentar a nuestro pedacito de cielo. Pero, no te preocupes.  El calostro es muy rico en nutrientes y, como la naturaleza es muy sabia, resulta más que suficiente para alimentar al bebé durante los primeros momentos.

 

Que tampoco te quite el sueño el cómo le enseñarás a mamar, pues al momento en que te lo pongan al pecho, verás que solito lo hará, tan solo por instinto.

 

Quizá hay algo que desconoces y no podemos pasarlo por alto. Hay mujeres a quienes les resultará en un comienzo un acto un tanto doloroso. Sin embargo, si ese es tu caso, es absolutamente normal, pasará con los días, y no es nada que no seamos capaces de soportar.

Matronas y otros expertos recomiendan lo siguiente:

  • Presta frecuentemente tu bebé al pecho, aunque todavía no salga leche, para estimular su producción.
  • Da pecho a demanda. Aunque sólo esté un instante y se duerma de inmediato, dale cuantas veces quiera.
  • Despierta a tu bebé si es dormilón, y no lo dejes más de dos o tres horas sin ponerlo al pecho.
  • Alterna cada pecho, comenzando siempre con el que has terminado.
  • Cuida tus pezones desde el primer momento, manteniendo una buena posición de tu bebé para evitar grietas. Además, cuando tu guagua termine de mamar, moja con un poco de leche el pezón para evitar heridas y enrojecimiento.

Esperamos que te sirvan estos consejos para disfrutar con calma una nueva y hermosa etapa junto a tu bebé.

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