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Problemas para amamantar

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Ten en cuenta, mamá, que la producción de leche puede disminuir sólo por nerviosismo, ansiedad o desconfianza.

 

Lo sabemos, duele el pecho, pero no es un dolor físico, sino que del alma por no poder alimentar a nuestro bebé. Quienes hemos optado por la lactancia materna, tenemos claro que no todo es color de rosas, y lo hemos dicho en muchas ocasiones.

 

Pero, mamá, todo tiene solución porque, en la mayor parte de los casos, los inconvenientes para amamantar se deben sólo a la inexperiencia.

 

Problemas con la lactancia que no exigen la retirada del pecho

Hay mamitas que no siguen dando de mamar a su bebé, por el dolor que este acto le significa. Y es que, efectivamente, puede ser que en los primeros días sea así, pero es bastante normal.

No bajes los brazos, es cuestión de práctica y este dolor desaparecerá antes de la primera semana. Igualmente, si se forman grietas, o tienes alguna infección, deberás seguir un tratamiento, pero este tampoco necesitará del abandono de la lactancia.

 

Pezones planos: Lo hemos dicho en otras ocasiones. En estos casos, efectivamente el bebé puede tener dificultades en agarrar y mantener en su boca el pecho de la mamá, pero no es algo grave, o que no tenga solución. Si este es el problema, debemos intentar apretar la areola para que salga el pezón, o recurrir al uso de pezoneras.

 

Tensión mamaria: Pasadas las 72 horas después del parto, es normal que la bajada de la leche nos haga sentir calor, dureza y congestión en los pechos. A veces, esta congestión dificulta que el bebé se agarre correctamente, pero debemos ayudarle apretando pezón con los dedos, intentando introducir toda la areola en su boca. Esto es transitorio, así es que no te asustes: irá desapareciendo a lo largo de los días.

 

Ten en cuenta, mamá, que la producción de leche puede disminuir por el nerviosismo, ansiedad o desconfianza. Si tu bebé está creciendo fuerte y saludable, entonces no hay de qué preocuparse. Si, por el contrario, se da en el bebé un crecimiento deficiente, igual no es grave, pues puede establecerse una lactancia mixta que permitirá igualmente que  sigas amamantando a tu bebé, y continúe beneficiándose de los aportes tan extraordinarios de la leche materna.

 

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