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Consejos para recuperar la figura después del parto

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Recuperar tu figura después de dar a luz a tu bebé lleva su tiempo, pero con un poco de paciencia, es posible.

 

Son los meses más maravillosos que has pasado en la vida, y ser mamá te ha enseñado que sí es posible eso que llaman el amor infinito. Sin embargo, para poder llegar a disfrutar a tu pequeño, has debido sacrificar tu figura.

 

No te preocupes más: hoy te mostramos estos simples consejos que te ayudarán a recuperarla.

 

Recuperación física

Una palabra clave: descanso. Claramente esto no suena sencillo cuando a nuestro hogar ha llegado un nuevo integrante que requiere de toda nuestra atención y cuidados. Lo más lógico es que venga un período de noches en vela porque nuestro dulce amor no se quiere dormir. Sin embargo, debes aprovechar de dormir todos esos momentos en que tu bebé también lo hace.

 

Cuando tu bebé cumpla su primer mes, es recién el momento en que podrás comenzar a realizar algún ejercicio suave, como el Yoga o Pilates.

 

De todas formas, como lo hemos dicho en otras ocasiones, cada caso es particular y conviene que consultes con tu médico si es que ya es recomendable para ti. Los cambios no ocurren de un día para otro, pero comenzarás a sentirte mejor. Y, recuerda, el único secreto es ser constante en el ejercicio, y complementar con una buena alimentación.

 

El peso ideal

No te obsesiones: perder esos kilitos de más es una tarea que lleva tiempo. Debes tener presente que la pérdida de kilos será rápida al principio,  y más lenta después. Si tu parto fue por cesárea, podrías tardar incluso un poco más.

 

Pero, no te preocupes, si te cuidaste durante la bella espera de tu bebé, y subiste entre 9 y 12 kilos, podrás recuperar tu figura más fácilmente.

 

En todo caso, conviene tener paciencia y no precipitarse haciendo, por ejemplo, abdominales, porque las franjas musculares, ahora débiles, podrían ceder aún más. Si tu embarazo ha sido múltiple, debes extremar las precauciones debido a que los músculos podrían haber sufrido un estiramiento aún mayor y costarles más cerrarse.

 

Pero ¿cómo sé si eso es así? Haz un ejercicio práctico: hunde tu guatita y presiona con la mano en la zona situada debajo del ombligo. Si notas un hundimiento de unos dos centímetros, consulta a tu médico, porque podrías necesitar un tiempo más para poder comenzar a ejercitarte.

 

Todo esto mientras dure la lactancia. Luego, ya podrás volver a utilizar los métodos que usabas antes de que tu bebé comenzará a crecer en tu vientre.

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