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¿Soy “egoísta” por no querer cuidar a mis sobrinos?

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No siempre es fácil decir que no, sobre todo cuando se trata de algún amigo o familiar. Pero ¿qué pasa cuando sentimos que estamos llegando a un límite? ¿Cómo ponemos un freno sin que nos tilden de “egoístas”? Hoy vamos a hablar sobre ello y te contaremos como lidiar de la mejor manera.

Hace algún tiempo nos llegó un comentario de una lectora que estaba cansada de cuidar a sus sobrinos. Por el momento, ella no tiene niños ni planea tenerlos, puesto que tiene otros planes en mente.

Por su parte, su hermana mayor es madre soltera y tiene muchas responsabilidades. Es por ello que nuestra amiga lectora ha tenido que ser la niñera de sus sobrinos por más de cinco años.

El problema comenzó cuando nuestra lectora se enfadó y se negó a cuidar sus sobrinos. Ella ya tenía sus planes por lo que no le dio la opción a su hermana de contestarle. Como sucede en la mayoría de los casos, sus padres se pusieron del lado de su hermana y la tildaron nuestra lectora de egoísta. Ahora, ni su hermana ni sus padres quieren hablar con ella. Muy angustiada se preguntó cómo hacer para lidiar de la mejor manera posible y dejar
de ser la “mala de la película”.

¿Alguna vez te han pedido que cuides los niños de otra persona? Lo cierto es que no es una tarea sencilla, puesto que implica mucha responsabilidad y no a todos nos gusta hacerlo. Con ello no queremos decir que no nos gusten los niños o que no disfrutemos pasando tiempo con ellos. Sin embargo, puede que haya momentos en donde solo deseemos quedarnos en casa sin hacer nada.

¿Cómo podemos decir que no?

Pues si esto te ha pasado, lo mejor es que intentes tranquilizarte y pensar con la cabeza fría. Para ello, puede que necesites cortar la comunicación por un tiempo. Ten presente que, en momentos de tensión, nuestras emociones se descontrolan y es mucho más difícil llegar a un acuerdo.

Una vez que estés listo para el dialogo, piensa cómo te sientes y cuál sería la mejor forma de explicarlo. El objetivo es lograr que comprendan por qué estamos poniendo un freno y diciendo que no, qué nos está llevando a decir basta. Es por ello que lo mejor será intentar justificar tu punto de vista con datos.

Al momento de dialogar, intenta dejar de lado todas las emociones negativas. En su lugar, ofrece algunas soluciones y no te limites solo a criticar a la otra persona. También es importante que establezcas tus límites, como días, horarios, condiciones, etc. Puede que no consigas al 100% lo que deseas, pero puedes intentar llegar a un punto medio.

Esperemos que estos consejos te ayuden a lidiar con estos problemas y que puedas establecer tus límites de ahora en más. Recuerda, que no está mal decir que no y que no por ello te convertirás en una mala persona.

¿Alguna vez tuviste que atravesar una situación similar? ¿Cómo conseguiste establecer límites?

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